Hoy nacerán rojos los amaneceres,
para trepar por espaldas somnolientas,
mi cama es velo de tus noches
y tu casa, lecho de mis tormentas.
Para mañana no quedará nada,
ni luces que alumbren los sueños,
ni besos que trepen por tu espalda,
ni noches que necesiten techos,
ni manos que pidan por los dedos,
ni dedos que enamoren por la mirada.
Pero hoy aún quedan amores,
que gritan en silencio su agonía,
que sueñan con ver amaneceres
y alargar la llegada del nuevo día.
P.J.V.C