miércoles, 19 de junio de 2013

Nana del sol y la luna


Y ahora solo queda esperar
a que el sol acaricie la noche,
a que la luna acaricie mis días,
pero mientras tanto canto al viento,
y le digo que hoy me eleve,
que me deje volar con mis sueños,
sueños con los que antes tú dormías.

Y la luna llegó al infierno,
y allí me encontré con ella,
cantamos bajo el manto de las estrellas,
y al rato sonaron campanas
que anunciaban el nuevo día,
y día tras día bailamos
al son de la música que tú no querías.

Y el sol también bajó al infierno
para dejar vuestro mundo sin luz,
y para bailar con la luna,
que atenta esperaba el momento,
para dejar de usar la cordura
y bailar hasta que salga la luna,
y dejar vuestro oscuro mundo a oscuras.

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